Estudio la carrera de Teología. Siempre he tenido el deseo fervoroso de servir a Dios y a su iglesia. Supe de la Universidad Linda Vista por unos colportores que llegaron a mi casa y desde entonces guardé el deseo de algún día estudiar aquí.
Cursé los niveles básicos en el sistema público, el ambiente allí no es muy amigable, pero no contábamos con los recursos financieros para acceder al colegio Adventista, aun así mis padres me enseñaron a procurar recursos para solventar mis gastos. Al entrar a la secundaria mi madre enfermó de cáncer y finalmente descansó tres años después. Mi papá y yo nos hicimos cargo de mi hermana de cinco años.
En la prepa me propuse estudiar en el Colegio Adventista, pues era mi deseo desde pequeño, por lo que el verano anterior empecé a vender dulces, comida y pan. Al entrar al colegio rápidamente me di a conocer por mi tenacidad y empeño, por lo que me ofrecieron becas especiales que me permitieron graduar de ese nivel allí.
Estar en ULV es una de las mejores experiencias que he tenido, pues creo que Dios está cumpliendo su sueño en mí. Por supuesto que estar aquí es un gran desafío, especialmente en lo financiero, ya que mi padre no cuenta con la solvencia para apoyarme, pero me esfuerzo cada día para permanecer aquí. Dios se ha manifestado de manera muy especial, haciendo pequeños y grandes milagros, a través de los docentes y de la institución. En las vacaciones y durante el ciclo busco las maneras de generar los recursos para mi colegiatura. Estoy convencido que el colportaje es una oportunidad para compartir el evangelio. Creo firmemente que Dios me trajo hasta aquí y me sostendrá.
Sueño con ser un pastor que pueda contribuir al avance de la obra, pues espero ansioso el día en que Jesús vuelva y pueda volver a encontrarme con mis seres queridos que ya descansan.

