Tengo 22 años y estudio Contaduría Pública en la Universidad Linda Vista. Para mi estudiar en la Universidad Linda Vista es un milagro.
Cuando tenía como dos años mi papá se fue a Estados Unidos a trabajar y en poco tiempo ya no volvimos a tener noticias de él, mi mamá tomó la decisión de volver con su familia y fuimos a vivir a una ciudad fronteriza con la esperanza de tener mejores ingresos. La salud de mi mamá se vio afectada por la diabetes y viendo que la situación financiera no mejoraba, la familia de mi papá le ofreció a mi mamá ayudarle con los hijos mayores. Mi mamá inicialmente no quería, pero nuestra situación financiera era muy difícil por lo que finalmente aceptó y a la edad de 10 años vine a vivir con una de mis tías. Mi tía cuidó de mi a partir de entonces y hasta el momento vivo con ella. La enfermedad de mi mamá se complicó por lo que finalmente falleció en el año 2021 y me traje a mi hermana más pequeña a vivir con nosotros.
Dios a través de las circunstancias que me han rodeado me ha enseñado a no detenerme y a luchar por lo que quiero, por lo que a pesar del reto financiero que significa estudiar en ULV, todos los días pongo mi esfuerzo para seguir. Colporto en las vacaciones y durante el curso busco maneras de generar ingresos con otras ventas. La universidad nos apoya con un porcentaje de beca especial en consideración a que mi tía es empleada.
La ULV ha sido un lugar de transformación para mí, ha cambiado mi forma de ser y de relacionarme con los demás y con Dios. El colportaje me ha dado herramientas que estoy segura que podrán servirme en mi ejercicio profesional.
Sueño con terminar mi carrera y poder continuar superándome académicamente hasta donde Dios me lo permita. Quiero tener una estabilidad financiera que me dé la oportunidad de ayudar a otros, en especial a mi tía que me ha apoyado tanto.
Sé que Dios sigue trabajando en mí y que no ha completado su milagro.

